Diferencias entre sexos

¿Cuáles son las diferencias entre el sexo biológico, gonadal, fenotípico?

Hace unos días escuché en la televisión a una mujer que afirmaba taxativamente que si tienes el cromosoma XX eres biológicamente una mujer, si no no lo eres. Me recordó la temporada 2 episodio 13 de House “Piel profunda” en el que una mujer, modelo para más señas, resulta ser cromosómicamente un hombre (cromosomas XY), aunque tiene todas las características físicas aparentes de una mujer. Se trata de un ejemplo del denominado ‘Síndrome de Morris’, descubierto en 1953 por el científico y ginecólogo John McLean Morris y consiste en una insensibilidad a los efectos de la testosterona. Se estima que se da en una horquilla que va de uno de cada 20.000 a uno de cada 64.000 nacimientos, no se suele descubrir hasta la adolescencia ya que su principal síntoma es la amenorrea (ausencia de menstruación) y es la tercera causa de amenorrea en cuanto a diagnósticos.

En qué consiste el sexo biológico

Bien, pues parece que esa mujer que hizo esa afirmación en la tele no estaba del todo en lo cierto, aunque bien podríamos creer que el ‘Síndrome de Morris’ es una anécdota, una excepción que confirma la regla. Pero me temo que no es así, las cosas no son tan simples como a algunos les gustaría. Para intentar explicar en qué consiste el “sexo” biológico me voy a remitir a un trabajo de enero de 2007 firmado por Carmen Castrillo Robles, Teresa Priego Cuadra y Jesús A. Fernández-Tresguerres del Dpto. Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y que se titula “El proceso de diferenciación sexual.

No voy a obviar que las cuestiones sexuales tienen un aspecto biológico y otro psicológico. Mucho se ha discutido y se sigue discutiendo sobre qué, cómo y en qué medida las cuestiones biológicas, de herencia genética, de educación,… influyen en la parte psicológica, pero no voy a entrar en cuestiones en las que no existe un consenso consolidado. Baste decir que los aspectos más importantes son la identidad de género, que es el modo en que cada persona se identifica a sí misma, y la orientación sexual, que determina la elección del compañero o compañera sexual. 

En cuanto a los aspectos puramente biológicos, tenemos que destacar la existencia de, al menos, tres sexos diferentes: el cromosómico, el gonadal y el fenotípico, que en un individuo arquetípico deben coincidir pero que, como en el caso que hemos visto, puede que no sea así.

Sexo cromosómico (XY)

Está determinado por la presencia o ausencia del cromosoma ‘Y’; su ausencia determinará una diferenciación gonadal en sentido femenino. El ser humano tiene 23 pares de cromosomas, 22 tienen la misma apariencia (autosomas) en hombres y mujeres, pero el par 23 es el que puede tener apariencia XX o XY. Existen casos de XXX, XXY y XYY (trisomías) de los que el XXX es el que suele provocar trastornos apreciables, ya que estas mujeres suelen tener los órganos reproductores atrofiados; los otros dos corresponden a varones (presencia de la Y) y muchas veces pasan inadvertidos.

Sexo gonadal (las hormonas)

Las gónadas (glándulas sexuales) aparecen en la  4ª semana de gestación y entre la 5ª y la 6ª empieza a producir hormonas que son las responsables de la diferenciación sexual.

En el caso masculino se comienza a inhibir la formación de las estructuras que darán lugar a los órganos femeninos y, más adelante, alrededor de la 9ª semana, los testículos comienzan a producir testosterona que propician la formación de los órganos sexuales masculinos, tanto internos como externos.

En el caso femenino, la inexistencia de la hormona inhibidora permite que continúe el desarrollo de los órganos femeninos, aunque también requerirá intervenciones hormonales para su formación adecuada para la reproducción.

Sexo fenotípico (lo que ves)

El proceso de diferenciación genital masculina requiere la intervención de hormonas inhibidoras, que paren el desarrollo de los órganos femeninos, y la acción de otras hormonas que activen la formación de los órganos masculinos. Los órganos femeninos, por tanto, se desarrollarán en ausencia de estás hormonas en lo que  viene a ser la opción “por defecto”.

Se comprende que, cuando falla alguna parte de este proceso, que va de los cromosomas a las hormonas y de estas al “fenotipo”, el resultado es que la persona tiene caracteres sexuales por los que parece mujer, pero no está completamente desarrollado el sistema reproductor femenino, aunque existen casos en los que pueden aparecer más o menos desarrollados ambos órganos sexuales.

Intersexualidad

Los casos de ‘intersexualidad también son conocidos como “trastornos del desarrollo sexual” (DSDs por sus siglas en inglés). Dado que algunos son muy complicados de diagnosticar, pueden pasar desapercibidos durante toda la vida, por lo que es muy difícil calcular su prevalencia, aunque se estima que oscila entre el 0,05% y el 1,7%. En los casos más llamativos, aquellos que comparten los caracteres sexuales primarios de ambos sexos, se acostumbraba a que los progenitores decidieran el sexo, con asesoramiento médico, y actuar quirúrgicamente en consecuencia.

En Alemania, a partir del 1 de noviembre de 2013, se permitía a los padres dejar la casilla del ‘sexo’ vacía y a partir de enero de 2019 se inventó una denominación (‘otro’ o ‘diverso’) para figurar en el registro civil. Sin embargo, en España, hay un plazo de 72 horas tras el nacimiento para asignar un sexo y a partir de aquí depende de las comunidades. Por comunidades, en Aragón, Baleares, Madrid y Valencia existen leyes que, cuando no existen riesgos médicos para el neonato, obligan a posponer las cirugías hasta que la persona puede tomar la decisión; normalmente en la adolescencia.

La aplicación temprana de la cirugía es muy polémica ya que se han demostrado tasas de errores muy altas y, además, estos errores se suelen apreciar en la adolescencia cuando ya es muy complicado corregirlos.

Resumiendo, las cosas no son tan sencillas como decir que tienes XX o XY y eso que sólo he esbozado la cuestión biológica, si a esto añadimos la identidad de género y la orientación sexual la complejidad del asunto se vuelve exponencial.

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