Campo de Criptana

De nuevo con vosotros con otra historia apasionante. Esta vez os quiero hablar sobre uno de los pueblos castellano-manchegos con más solera, y no es otro que Campo de Criptana, Tierra de Gigantes, viñedos y molinos por donde pasó uno de nuestros héroes más conocidos: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.

Primera parte del Quijote

Cabe destacar a este respecto que Campo de Criptana se convirtió en epicentro de las conmemoraciones del IV Centenario de la publicación de la Primera Parte del Quijote (1605), con numerosos actos culturales de gran calidad.

En esta entrada quiero hacer algo diferente. Voy a hablaros de Campo de Criptana desde el punto de vista turístico, es decir quiero mencionaros lo más importante que ofrece para que descubráis lo que os estáis perdiendo al no venir a visitarlo. Así que os voy a hacer una ruta turística por los puntos más importantes de Campo de Criptana.

Sierra de los Molinos

Vamos a comenzar nuestra ruta en la Sierra de los Molinos donde se encuentran uno de los iconos más representativos del pueblo y de toda Castilla la Mancha: sus molinos de viento. Y los de Criptana tienen un especial interés porque fueron los que inspiraron a Miguel de Cervantes para narrar uno de los capítulos de Don Quijote más conocidos, el enfrentamiento contra los “gigantes”. De hecho en 1575 las Relaciones Topográficas de Felipe II hablan de “muchos molinos” y el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 recoge 34 molinos en esta localidad.

Molinos en Campo de Criptana
Molinos de viento característicos de La Mancha

Entre todos los molinos que pueblan la Sierra se encuentran los tres únicos de la Península Ibérica (Burleta, Infanto y Sardinero) que conservan la estructura y maquinaria original del siglo XVI, aptos para moler el cereal como se hacía siglos atrás, gracias al ingenio del hombre y la fuerza del viento.

Barrio del Albaicín

Vamos a continuar nuestro recorrido por el Barrio del Albaicín conocido por sus calles y plazas contiguas a los Molinos y al Cerro de la Paz. Este barrio es el prototipo de barrio manchego con sus tejas de barro árabe y sus casas pintadas de blanco y añil.

Destaca a su vez por sus calles estrechas y pronunciadas. Es muy recomendable recorrerlo para acceder a los Molinos y al Cerro de la Paz dando un precioso paseo. Otro de los puntos a detenerse dentro del Barrio del Albaicín es la famosa Fuente del Moco, un manantial de agua que proviene de la Sierra de los Molinos.

Centro histórico

Del Barrio del Albaicín nos vamos a dirigir al centro histórico a través de la calle Escalerillas, calle escalonada, donde podrás apreciar restos de la cultura árabe. Una vez llegados al centro histórico lo primero en lo que nos fijamos es la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Fue inaugurada en 1958 y se levanta sobre el solar de la anteriormente construida en el siglo XVI sobre otra anterior, fue incendiada en 1936. La actual consta de una sola nave con bóveda de cañón y presenta capillas a ambos lados. Cabe destacar la gran torre exterior de estilo ecléctico, mezcla de diversas influencias, entre ellas la clasicista, estilo muy utilizado tras la guerra civil.

A continuación detendremos nuestra mirada en el Pósito Real, edificio del siglo XVI, ampliado durante el reinado de Carlos III. Sede de un banco agrícola que bajo el control del Ayuntamiento prestaba grano a los agricultores en época de carestía como adelanto del año venidero. Su finalidad era doble: realizar préstamos en especie a los agricultores, que los reintegraban al año siguiente una vez recogida la cosecha; y regular el mercado del trigo cuando el precio de éste y el del pan tendían desmesuradamente al alza con el fin de atenuar o evitar posibles conflictos sociales.

Un paseo por los alrededores

Abandonamos el pueblo para dirigirnos al Santuario de la Santísima Virgen de Criptana, sede de la imagen de la Virgen de Criptana patrona de la localidad, cuya fiesta fue instaurada en diciembre de 1547. El edificio data del siglo XVI realizado por Juan García y Esteban Sánchez. A lo largo del tiempo ha tenido varias restauraciones y es centro de la Romería que tiene lugar el lunes de Pascua de Resurrección.

Nuestra otra parada obligatoria es el Santuario del Santísimo Cristo de Villajos y tiene su origen en la antigua Iglesia del pueblo de Villajos, despoblado a finales de la Edad Media. En las Relaciones Topográficas de Felipe II de 1575 consta que estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de Villajos, cuya imagen posiblemente sea la descubierta en uno de sus muros y que dataría del año 1300 más o menos.

La ermita decayó hasta que fue reedificada en 1663 ya en estilo barroco para ser el centro de culto de la imagen del Cristo de Villajos, cuya fiesta como Patrón de esta villa fue instituida en 1669. Fue remodelado en los años ochenta del siglo XX para darle un estilo románico.

Arquitectura tradicional

Junto al Cristo de Villajos se encuentra el Pozo de Nieve, que está datado desde el siglo XVIII aunque su construcción seguramente sea anterior.

Los Pozos de Nieve eran construcciones de arquitectura popular dedicadas a almacenar y a conservar hielo para su distribución y venta, cuyos fines principales eran conservar y refrigerar alimentos, bebidas y medicinas. El de Campo de Criptana es de planta circular.

Y para terminar nuestra ruta volveremos de nuevo al pueblo para visitar las famosas Casas-Cuevas ubicadas en la Sierra de los Molinos. Son construcciones típicas excavadas en la roca donde vivían antiguamente los vecinos. Se encuentran en el Barrio del Albaicín, el cual ya hemos visitado anteriormente.

Algunas de estas cuevas constaban de un almacén de grano que posteriormente se molía en los molinos de viento, que pueblan la Sierra y el Cerro. Como curiosidad hay que mencionar que los animales de carga también vivían bajo el mismo techo.

Espero que os haya gustado la visita por este típico pueblo manchego por el que paseó ni más ni menos que el gran Hidalgo Don Quijote de La Mancha junto a su fiel escudero Sancho Panza para enfrentarse a los temidos “Gigantes”.


Este artículo fue publicado originalmente por
Javier Galainena en su blog.

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