Empatía es “ponerse en el lugar del otro” y no es una cualidad exclusiva del ser humano, sino que primates y otros animales dan muestras de ello en numerosas ocasiones.

¿Sabemos realmente qué es mostrar o tener empatía?

Cuando nos encontramos con un amigo, un familiar o un conocido, que ha tenido una experiencia traumática solemos decir “comprendo cómo te encuentras” o “sé por lo que estás pasando” para mostrar nuestra empatía. Es un gesto de buena voluntad por nuestra parte, pero no siempre es fácil, ni factible, ponerse en el lugar del otro y experimentar en primera persona las mismas situaciones.

Hace unos días, mientras asistía a un evento, observé que una de las participantes llevaba un parche en el ojo. Me llamó especialmente la atención porque era muy llamativo, con dibujitos de colorines. Su nombre era Ana, y cuando un compañero se interesó por su estado ella le respondió que no le sucedía nada en el ojo ¡? que se trataba de un ‘parche solidario’.

El parche solidario

Ante nuestra cara de sorpresa, nos explicó que después de una visita al oftalmólogo a su hijo de 8 años le habían prescrito que llevara un parche en el ojo izquierdo. Ese era el primer día que el niño tenía que ir al colegio con el parche, por lo que a ella se le ocurrió ponerse otro para que el niño viera que no estaba solo en ese trance y además era un modo de poder experimentar de primera mano las mismas sensaciones y emociones que iba a tener su hijo.

No me pasa nada en el ojo: es un parche solidario.

De esta manera, cuando se reuniera con él por la tarde después del colegio podría comprender a la perfección cómo se había sentido el niño durante el día y a las molestias que había tenido que hacer frente; igual que ella: miradas curiosas de sus compañeros, preguntas sobre el motivo de llevar un parche, dolor de cabeza, problemas de equilibrio, falta de visión periférica, ganas de quitárselo [¿por qué no te lo quitas ahora que no te ve?], entre otras… y estaría en disposición de poder darle apoyo y consejos durante las muchas semanas que iba a durar el tratamiento.

En días sucesivos, cuando el niño le diga lo molesto que es llevar el parche, cuando tenga momentos de flaqueza y frustración, en los que se rebele y no quiera ponérselo, el comentario de “comprendo cómo te sientes, sé por lo que estás pasando” realmente tendrá sentido.

¡Bravo por Ana!

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