La magia de la literatura de viajes: Explorar el mundo a través de un libro

La magia de la literatura de viajes: Explorar el mundo a través de un libro

¿Alguna vez has soñado con viajar a un lugar exótico, hacer un viaje en el Orient Express, o surcar los Siete Mares en un velero? Nuestras circunstancias personales, generalmente la falta de tiempo o de dinero (o las dos), son obstáculos que impiden cumplir nuestros deseos de viajar, conocer otros paisajes y culturas, vivir una aventura… ¿Y si te dijera que puedes hacer todo eso sin moverte de casa, sin hacer maletas y -lo mejor de todo- sin tener que pasar los controles de seguridad del aeropuerto?

La literatura de viajes puede obrar la magia de transportarte a cualquier época o lugar del mundo. Solo tienes que sumergirte en la lectura del relato, real o imaginado, y dejarte llevar página a página para vivir las experiencias del protagonista. Hagamos un recorrido por algunas obras de este género, que abarca la crónica, la ficción, o la percepción individual del viajero.

Los primeros relatos de viajes, entre mito y realidad

Ha habido muchos relatos de viajes desde la antigüedad, no solo como género literario, sino como una necesidad de relatar los hechos y vivencias sucedidos durante un viaje. En esos inicios, es difícil separar la realidad del mito, pero no dejan de ser relatos que nos transportan a otra época para vivir las mismas experiencias de sus protagonistas.

Quizás sea la Odisea uno de los primeros ejemplos de literatura de viajes. Se trata de un poema épico, escrito por Homero en el siglo VIII a. C., que narra el viaje de regreso del héroe griego Ulises a su hogar en Ítaca tras la guerra de Troya. Esta historia ha sido versionada en la televisión y el cine en varias ocasiones, con mayor o menor acierto, pero hay que admitir que hay episodios que se han quedado grabados en nuestra memoria para siempre.  Incluso el término ‘odisea’ tiene una entrada en el diccionario de la RAE con la definición de “Viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero.”

La obra Historia de Heródoto, escrita en el siglo V a. C., es una obra compuesta por nueve libros, nombrado cada uno de ellos en honor a las nueve musas de la mitología griega. Es un relato de hechos y personajes que Heródoto conoció, o de los que oyó hablar, en donde combina la historia de las guerras de los griegos con diferentes pueblos, con la descripción de paisajes y lugares, curiosidades y costumbres de esos lugares, así como anécdotas de los personajes protagonistas de su crónica.

El geógrafo e historiador griego Estrabón escribió su obra Geografía alrededor del siglo I. En ella recopila en 17 volúmenes el conocimiento que había en la época sobre el mundo. En el libro 3º describe Iberia, haciendo un recorrido por su geografía, clima, recursos naturales, ciudades y pueblos. También relata la historia y costumbres, así como aspectos culturales, económicos y militares, de sus pobladores. Existe una edición facsímil de la traducción del latín publicada en 1787, con el título Libro tercero de la Geografía de Estrabón, que comprende un Tratado sobre España antigua. Mi ejemplar incluye un “mapa general de España antigua dividido en tres partes: Bética, Lusitania y Tarraconense, con la subdivisión de cada una”. Este libro fue editado por la Librería París Valencia, en su colección de facsímiles raros y curiosos. Puedes acceder aquí a una copia digital del libro, con posibilidad de descarga en varios formatos.

La literatura de viajes en la Era de los descubrimientos

El auge de la literatura de viajes llegó en la llamada Era de los descubrimientos (siglos XV a XVII), gracias a los avances en las técnicas de navegación. La mejora en la construcción de las naves y los instrumentos de navegación contribuyeron a la ampliación de las rutas comerciales y al aumento de las expediciones por todo el mundo. Las crónicas de esos viajes despertaron la curiosidad por conocer otras tierras y culturas. La apertura de nuevas rutas marítimas y terrestres, el cartografiado de nuevos territorios y el descubrimiento de nuevos pueblos y culturas, quedó detallado en las crónicas de los exploradores, generando un gran interés en nuevos viajeros, deseosos de obtener fama y fortuna con las riquezas que podían obtener en esos nuevos territorios.

La crónica del primer viaje alrededor del mundo, iniciado por Magallanes en 1519, posiblemente fue fuente de inspiración para futuros exploradores. Durante los siglos XVIII y XIX las exploraciones científicas lideradas por James Cook, Alejandro Malaspina, Charles Darwin o Alexander von Humboldt, dejaron por escrito no solo el relato de sus observaciones y experimentos, sino también sus vivencias durante los viajes.

En el caso de Humboldt, en 2016 se publicó el libro La invención de la naturaleza, de Andrea Wulf (Ed. Taurus, ISBN 978-84-306-1808-8). Se trata de una detallada biografía de Alexander von Humboldt, que narra sus observaciones y aportaciones al conocimiento de la geografía y el mundo natural durante sus viajes por Europa, y especialmente por Sudamérica. Debo decir que disfruté todas y cada una de sus páginas.

La moda de viajar para contarlo

En el siglo XVII se hizo habitual que los jóvenes realizaran un viaje alrededor de Europa, Francia e Italia principalmente, con el objetivo de adquirir cultura y refinamiento social. Se denominó Grand Tour y su duración podía ser de varias semanas o meses, hasta dos o tres años. Como podemos imaginar, ese viaje solo estaba al alcance de aristócratas o familias acomodadas, pero esta costumbre que se hizo casi obligatoria perduró hasta el siglo XIX.

Esta experiencia viajera también contribuyó al auge de la literatura de viajes, con la publicación de las narraciones de escritores como Lord Byron (Las peregrinaciones de Childe Harold), Mary Shelley (Historia de un viaje de seis semanas o Caminatas en Alemania e Italia en 1840, 1842 y 1843) o J.W. Goethe (Viaje a Italia).

Hay algunas crónicas de viajes que se han hecho célebres, como la Relación que hizo de su viaje por España la señora Condesa D’Aulnoy en 1679. Aunque hay cierto escepticismo sobre si realmente realizó el viaje en persona, porque no ha quedado constancia de su paso por España, a pesar de presuntamente haber visitado a numerosas personas importantes. Sin embargo, la descripción que hace de la sociedad española, de los hábitos y costumbres en España a finales del siglo XVII son bastante detalladas y precisas. Como ejemplo, esta es su descripción de la merienda a la que fue invitada en casa de la princesa de Monteleón:

«Después de los dulces nos dieron buen chocolate, servido en elegantes jícaras de porcelana. Había chocolate frío, caliente y hecho con leche y yemas de huevo. Lo tomamos con bizcochos; hubo señora que sorbió seis jícaras, una después de otra, y algunas hacen esto dos o tres veces al día. No extraña ya que las españolas estén flacas, pues no hay cosa más ardiente que el chocolate, del que tanto abusan; además cargan de pimienta y otras especias cuanto comen, de modo que debieran abrasarse.»

Otra obra que también merece la pena incluir en nuestra lista de lectura es La Biblia en España, de George Borrow. Enviado por la Sociedad Bíblica Británica, Borrow recorrió media España entre 1835 y 1840 intentando difundir el Nuevo Testamento y vender biblias en castellano. El libro mezcla anécdotas de viaje, retratos pintorescos y numerosas historias curiosas de una España inmersa en la Primera Guerra Carlista.

Viajar en grupo: experiencias compartidas

A medida que los medios de transporte se hicieron más asequibles, viajar se puso al alcance de un sector más amplio de la población. Y la evolución lógica fue el «invento» de los viajes en grupo.

En 1867 se organizó uno de los primeros viajes en grupo, que partía de EE.UU. para realizar un crucero de cinco meses por Europa y Tierra Santa. Uno de los componentes del grupo era un joven periodista, que con el tiempo se haría famoso como escritor con el nombre de Mark Twain. En aquel momento trabajaba para el diario Alta California, que le encargó que escribiera la crónica de las distintas etapas del viaje.

«Viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras […]»

Mark Twain, Guía para viajeros inocentes (The Innocents Abroad)

El resultado de ese encargo fue la publicación en 1869 de Los inocentes en el extranjero, (The Innocents Abroad) un relato lleno de humor incisivo y sarcasmo, del que no sale bien parado casi nada ni nadie: los compañeros de viaje, los guías turísticos, o los habitantes de cada país que visita, son objeto de su implacable juicio. Twain narra los inevitables choques culturales que surgen durante el viaje, lo que da lugar a situaciones disparatadas que él relata de manera descarnada y con mucha ironía. El éxito de la obra fue tal que se convirtió en el libro más vendido de la carrera de Twain y, además, en una guía de viajes de su época.

No quiero cerrar este recorrido sin incluir un libro que si no está en la categoría de literatura de viajes debería estarlo. Se trata de la obra de Graham Greene Viajes con mi tía, publicada en 1969. La obra se llevó al cine en 1972, protagonizada por la magnífica Maggie Smith, que fue nominada al Óscar en 1973 a mejor actriz protagonista por su interpretación de la tía Augusta.

La novela es el relato en primera persona de Henry, un empleado de banca jubilado que, tras conocer a su excéntrica tía Augusta en el funeral de su madre, se ve arrastrado por ella a un disparatado viaje a lo largo de Reino Unido, Francia, Italia, Turquía,… En mi opinión, un libro siempre es mejor que su versión cinematográfica, pero en este caso son casi equiparables; no obstante, recomiendo leer primero el libro y después disfrutar nuevamente viendo la película.

Vámonos de viaje sin salir de casa

Como recomendación final, sugiero la lectura de La aventura de viajar (2006), de Javier Reverte. Este libro fue el que despertó mi afición por el género de la literatura de viajes. El estilo periodístico de Javier Reverte, y su particular visión de las situaciones que vivió durante sus viajes, lo convierten en una lectura muy amena e instructiva también. La producción literaria de Javier Reverte fue muy extensa, abarcando géneros como la novela y la poesía, pero no hay duda de que donde destacó fue en la literatura de viajes.

Después de leer El sueño de África (1996), también de Javier Reverte, quise saber más sobre ese continente, un gran desconocido para la mayoría de la gente. Lo que me llevó a la lectura de Ébano de Ryszard Kapuściński, publicado por primera vez en polaco en 1998 y en español en el año 2000. En esta obra, el autor relata la situación en el África poscolonial, combinando sus vivencias personales mientras trabajaba allí como periodista con los problemas de la población (guerras, hambrunas), su cultura y sus desafíos de cara al futuro.

Finalmente te dejo aquí una curiosidad literaria, al menos para mí, ya que nunca había oído hablar de esta obra. Se trata de La vuelta al mundo de un novelista, de Vicente Blasco Ibáñez, publicada entre 1924 y 1925 en tres volúmenes (puedes leerlos aquí Vol. I, Vol. II, Vol. III). Esta obra narra en primera persona el viaje que realizó el autor durante 6 meses alrededor del mundo en el buque Franconia entre 1923 y 1924. Y esta sí que es mi recomendación final.


De todos los posibles viajes que te he propuesto ¿Has decidido ya cuál vas a iniciar desde la comodidad de tu sillón, o desde un banco del parque, o desde el asiento del autobús en tu desplazamiento al trabajo?

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